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DEL MEDIO

Rockampeonato Telcel 2012 Tijuana

martes, 16 de octubre, 10:34 hs
Por Joselo

Definitivamente no soy un rockstar. O mejor dicho, aunque toco en un grupo famoso y la gente me reconoce, no actúo como si realmente fuera una estrella de rock. Este pasado viernes me quedó claro cuando vi a Javier Batiz, invitado a calificar junto con nosotros a las bandas de Tijuana. Ahí estaba Batiz, todo vestido de blanco, con un pelo afro que llamaba la atención de todos los presentes, y aunque el sol ya se había metido hacía horas, traía puestos sus lentes oscuros. Definitivamente un rockstar hecho y derecho. No sólo por la vestimenta, hay que aclarar. Cualquiera podría ir a comprarse esa ropa, o una parecida, a alguna tienda especializada o retro. Javier Batiz es un ícono del Rock Nacional, parte de la historia de esta música que amamos y veneramos.
Nació en Tijuana allá por 1944, tocaba la guitarra desde chiquito. Se influenció de toda la música gabacha: blues, rhythm and blues, rock and roll. Cuando se trasladó a la Ciudad de México a mediados de los sesenta, revolucionó la escena con su estilo único. Aunque no fue al famoso Festival de Avándaro, muchos de los grupos a los que influyó estaban tocando en ese festival parteaguas de la historia del rock mexicano, nuestro "woodstockcito". La vida de Javier Batiz está llena de leyendas, historias míticas: que Jim Morrison lo vio tocar, que le dio clases de guitarra a Carlos Santana, que cuando los Stones vinieron a México a grabar un video en los años ochenta, Keith Richards fue a verlo tocar en un bar en Ciudad Satélite. Lo que sí es indudable es que fue el primero en hacer rock “de a de veras” de este lado de la frontera.
Siempre ha cantado en inglés pues, según él, cuando intentó cantar en español su voz sonaba como la de Tin Tan. Esa pequeña eventualidad que él consideró mala, para mí hubiera hecho evolucionar a nuestro rock hacia lugares insospechados. Imagínense el mestizaje, la combinación del rock blusero y duro de Batiz con el toque mexicano de Tin Tan, ¿qué sonido hubiera logrado encontrar? Nunca lo sabremos.
Así que ahí estaba Batiz con nosotros, en la mesa del jurado. Estaba también Octavio Hernández, un periodista emblemático del rock en estas tierras, a su lado Marla Gámez colaboradora de diversas revista de rock. Emmanuel Del Real de Café Tacvba estaba también de invitado. Cuando nos presentaron a cada uno, el nombrado sonreía o levantaba la mano. Javier Batiz, al escuchar su nombre, se levantó y abrió los brazos para recibir la ovación del público. Repito: un verdadero rockstar.
Las bandas que concursaron en Tijuana fueron Vox Vegetal, Otay, Idioma Zero, Cáñamo y Nosis. Es muy extraño, aunque sólo hubo dos bandas tocando Reggae, daba la impresión de que todas lo eran. Estas dos de reggae no eran bandas nuevas como las demás, se notaba que ya llevaba sus añitos y que, gracias a eso, habían logrado arrastrar varios fans al concurso, los cuales bailaban y vitoreaban de lo lindo. Uno de los aspectos que calificamos en el jurado es la conexión, qué tanta interacción existe entre una banda y el público. Esto, por más que el grupo concursante lleve a sus cuates, no es garantía de que salga bien librada. Debe haber algo más que apoyo por parte de los amigos y familiares que te están viendo. Tiene que ser real. Y para que sea real se tiene que sumar la gente que está alrededor de los cuates y así, como si fuera una piedra tirada en medio de un lago tranquilo, se sumen los que están hasta allá atrás.
La gente estaba muy prendida, bailaban y saltaban al ritmo de "Zona Norte", una de las canciones con las que concursó Cáñamo. Se perfilaban como la banda más prometedora, y cuando la gente los recibió con entusiasmo no hubo más que decir. Supongo que todos los jueces pensamos lo mismo. Esta banda, de una u otra manera, debe llegar a la final.
Alguien del jurado me dijo al oído: "¿quién soy yo para decidir qué es lo que le gusta a la gente?" Lo cual es muy cierto. Uno puede tener ciertos gustos al calificar, pero al ver que el público se entusiasma con una banda que tal vez no es tan de tu agrado, debes pararte a pensar qué es lo que está sucediendo.
Puede ser que no te gusta la banda porque no le entiendes. O porque ya estás viejo, o porque hay una brecha generacional difícil de cruzar. Así que para calificar debes estar abierto a infinidad de factores, en donde no sólo cuenta tu gusto personal. Debes ser capaz de percibir lo que hay más allá, para otorgarle el premio a una banda que recibirá el apoyo del Rockampeonato Telcel: grabar un disco y una gira por toda la República Mexicana, y con suerte, hasta Colombia, donde ya hay Rockampeonato Claro.
Así que aquí seguimos.
Felicidades a Cáñamo, suerte en la gran final.
¡Los demás, nos vemos en Monterrey!

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